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El cohete espacial

La capacidad humana de explorar más allá de su mundo

Un cohete espacial consiste en un vehículo o nave espacial que tiene como objetivo enviar personas, satélites artificiales o sondas al espacio, así como también es utilizado para fines militares.

Funciona mediante un sistema cinético que es impulsado por un motor de combustión que puede llegar a alcanzar hasta los 2.500 kilómetros por hora. Este artefacto está creado por un motor de propulsión, una estructura y una carga útil. Existen diferentes tipos de misiles dependiendo de su tamaño, capacidad y velocidad.

El cohete espacial se vio por primera vez en China, en el año 1232 y eran utilizados para resguardar la capital de La Provincia China de ese entonces llamada Henan.

En Europa, hacia los años 1400, los árabes utilizaron cohetes como armas incendiarias y fueron clave para los europeos, lo que llevo a las personas de esa época perfeccionarlo con artillería. En los años de 1800, el cohete de guerra desapareció y volvieron a utilizarlo en las Guerras de la Coalición entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Las leyes y los cohetes

Según leyes internacionales, este tipo de vehículo de propulsión no es utilizado por ninguna institución privada. Todo vehículo lanzado al espacio o a cualquier lugar del mundo es responsabilidad completamente del país desde el cual fue enviado. Por lo que, las consecuencias que se puedan suscitar por daños ocasionados por este artefacto serán responsabilidad de ese país, es por esto que todo proyecto llevado a cabo que confiera el uso de estos vehículos deben ser realizados bajo el apoyo gubernamental de su país.

Avances tecnológicos en los cohetes

Hasta el momento, la última innovación en esta materia son los cohetes termonucleares, creados completamente pero nunca han sido utilizados. Estos cohetes termonucleares prometen ser vehículos de movilidad interplanetaria, lo que sería considerado un gran avance en la evolución de nuestra tecnología.

Los motores de iones no se quedan atrás, estos propulsores funcionan utilizando un campo eléctrico. Estos son capaces de alcanzar un impulso específico muy alto, lo que conlleva a reducir la cantidad de masa necesaria y así, incrementar la potencia necesaria a comparación con cohetes convencionales.

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